Bruselas pide explicaciones a Roma por su desvío presupuestario "sin precedentes"

La Comisión Europea inició este jueves un pulso con el gobierno italiano, una coalición de ultraderechistas y antisistema, al reclamarles oficialmente "aclaraciones" sobre su plan presupuestario para 2019, a su juicio, un desvío presupuestario "sin precedentes".

El proyecto de presupuestos de Italia para el próximo año prevé un déficit del 2,4% del Producto Interior Bruto (PIB), superior al 0,8% prometido por el precedente ejecutivo de centro izquierda.

El desvío italiano es "sin precedentes en la historia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento", escribe la Comisión en una carta y pide además a Italia que le presente sus observaciones antes del "lunes 22 de octubre a mediodía".

Bruselas señala un riesgo de incumplimiento grave con las reglas europeas, que podrían obligarla a rechazar el presupuesto italiano, algo que nunca ocurrió en la historia del proyecto europeo.

Los otros 18 países de la zona euro, sometidos a las mismas reglas, siguen de cerca la situación con Italia, aunque el comisario europeo de Asuntos Financieros, Pierre Moscovici, intentó rebajar la tensión cuando entregó en mano la misiva al ministro italiano Giovanni Tria.

El ejecutivo comunitario no es "el adversario de Italia", explicó Moscovici durante una rueda de prensa con Tria, calificando a Bruselas de "árbitro". "El árbitro no es popular, pero hace respetar las reglas del juego".

Además de Italia, la Comisión tiene previsto pedir también más información sobre sus planes presupuestarios a España, Portugal, Bélgica y Francia, según varias fuentes. Una fuente comunitaria precisó no obstante que el caso de Italia es diferente del resto de países.

"¿Cómo va a financiar el gobierno los nuevos gastos? ¿Quién va a pagar la factura?", se preguntó en la capital italiana el comisario europeo, quien llamó a una "discusión muy abierta" con Roma y reiteró que no imagina "el euro sin Italia" y viceversa.

El ministro italiano de Finanzas expresó por su parte su voluntad de "aproximar [sus] posiciones a las de la UE". "Tenemos evaluaciones diferentes", pero ahora se abre "un diálogo constructivo", apuntó.

La tensión entre el actual gobierno de Italia y Bruselas es constante desde su llegada al poder, especialmente en el aspecto migratorio y con el ministro italiano de Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, su verdadero hombre fuerte.

Desde Bruselas, donde asistió a una cumbre europea, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, reconoció que este presupuesto, "pensado para satisfacer las exigencias de los ciudadanos italianos durante mucho tiempo ignorados, no era conforme a las expectativas de la Comisión".

Conte, que consideró "normal" la recepción de una carta como otros países, calificó su presupuesto de "bien pensado, bien construido y bien realizado" y deseó que el diálogo con la Comisión sea "constructivo y útil, y sin prejuicios".

Con su presupuesto, Roma espera impulsar el crecimiento a través de una demanda más fuerte y más inversiones. Entre sus medidas estrella figura facilitar las jubilaciones y una renta de ciudadanía para los hogares más modestos.

Las preocupaciones sobre el presupuesto italiano son todavía mayores vista la deuda pública italiana (131% del PIB), la mayor de los países del euro sólo por detrás de Grecia, cuando la Eurozona dejó atrás años de crisis, pero no así sus consecuencias, como el desempleo.

La alemana Angela Merkel, jefa del gobierno de la primera economía europea, envió la pelota al tejado de la Comisión y llamó al "diálogo" con Roma. Su homólogo holandés, Mark Rutte, se dijo por su parte "muy preocupado".

Si Roma no modifica su presupuesto, Bruselas podría, antes de final de mes, rechazarlo. Pero Salvini ya advirtió que no lo revisarían, ya que, en su opinión, "esta Comisión Europea ya no representa nada ni a nadie".

A la espera de recibir su carta, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, relativizó por su parte su impacto, asegurando que el anterior gobierno recibió misivas en 2016 y en 2017, y aseguró que las instituciones europeas recibieron con una "impresión positiva" su proyecto.

Pactado con su principal aliado, el partido de izquierda radical Podemos, los presupuestos de España contemplan un notable aumento del salario mínimo e impuestos sobre las grandes fortunas.


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