Feliciano López y Alba Carrillo vuelven a verse las caras en el juzgado

Han pasado ya más de dos años desde que una atribulada y compungida Alba Carrillo anunciara a los medios de comunicación que el tenista Feliciano López le había pedido el divorcio de manera "fría y distante", tras lo cual se desató una guerra mediática entre la expareja que acabó implicando a numerosos familiares y que, durante buena parte del año 2017, se vio claramente marcada por el sinfín de acusaciones que la modelo dirigía a su exmarido aprovechando su presencia constante en los platós de televisión.

Y al mismo tiempo en que la también colaboradora de programas del corazón insinuaba, entre otras muchas cosas, que el deportista podría ser bisexual o que el trato despectivo y denigrante al que le había sometido en los últimos meses de su relación podría acercarse peligrosamente a la frontera del maltrato psicológico, otro enfrentamiento paralelo tenía lugar en los tribunales para fijar los términos de la disolución legal de su conflictivo matrimonio.

Pese a que el divorcio como tal se hizo efectivo en marzo de 2017 tras varios meses de arduas negociaciones que, en varias ocasiones, quedaron estancadas ante la intransigencia mostrada por ambas partes en el plano económico, este mismo miércoles Alba Carrillo y Feliciano López han tenido que volver a verse las caras en un juzgado, concretamente en el número tres de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, para tratar de resolver una vez más sus diferencias en relación con ese acuerdo para garantizar la separación de bienes que ambos firmaron meses después de convertirse en marido y mujer.

Como aseguró ella misma tiempo atrás, Alba reclama en estos momentos a su exmarido nada menos que 500.000 euros argumentando que esa sería la cifra que le correspondería recibir por los seis meses que la pareja estuvo en régimen de gananciales. Aunque notable, esa cantidad es significativamente inferior a la que exigió en un principio debido a que, al menos hasta el año pasado, ella no daba validez al mencionado documento sobre la separación de bienes al afirmar que había sido "engañada" sobre su contenido, además de reconocer que no se encontraba en plena posesión de sus facultades mentales a la hora de firmarlo.

Según se desprende de los debates televisivos que han venido produciéndose desde que Feliciano y Alba abandonaran los juzgados este mediodía, es probable que la pareja haya llegado a un entendimiento durante la vista que sirva para cerrar definitivamente su guerra personal: uno que, de acuerdo con el rostro de satisfacción que exhibía la modelo a las puertas del edificio, podría haber sido claramente beneficioso para sus intereses. "He tenido cosas peores en mi vida, pero yo siempre estoy contenta", se ha limitado a declarar a los reporteros congregados, mientras que el tenista ha salido a toda prisa del juzgado con gesto serio.

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