Michael J. Fox hace balance de sus 30 años de matrimonio y de su enfermedad

Con motivo de su treinta aniversario de boda el pasado julio, Michael J. Fox ha concedido una exclusiva a la revista People acompañado de su esposa Tracy Pollan en la que echa la vista atrás para rememorar los momentos más duros de su matrimonio, marcados por la inesperada noticia que recibió en 1991, cuando le diagnosticaron párkinson.

Tal y como recuerda ahora, su reacción casi automática consistió en refugiarse en la bebida, a la que había renunciado tres años antes tras pasar por el altar con la madre de sus cuatro retoños, hasta que una noche de 1992, tras una velada de fiesta con amigos, el antiguo protagonista de 'Regreso al futuro' se desmayó en el sofá de su casa, donde a la mañana siguiente lo encontraron Tracy y su entonces único hijo.

"Estaba aislándome de mi propia familia", explica ahora acerca de aquella difícil época y de cuál fue la gota que colmó el vaso, no para su mujer, sino para él. "Me desperté y fui levantando poco a poco la mirada, desde sus pies a su cara, porque me esperaba que estuviera furiosa, pero no fue así. Simplemente parecía aburrida. Me miró y me preguntó: '¿Es esto lo que quieres?'. Y se marchó sin esperar una respuesta".

Aunque en aquel momento la también actriz no le dio ningún ultimátum, el intérprete decidió que había llegado el momento de buscar ayuda profesional acudiendo a un terapeuta que le ayudó a recuperar la sobriedad y aceptar su enfermedad: "La aceptación no implica resignación", matiza Michael, que tras su diagnóstico creó la Fundación Michael J. Fox y se convirtió en padre otras tres veces más.

A lo largo de la conversación, el matrimonio también ha hablado en un tono más desenfadado de la curiosa forma en que se conocieron, grabando la serie 'Family Ties', cuando ella mantenía una relación sentimental con Kevin Bacon, y de la mala primera impresión que él le causó a su futura pareja."Era muy arrogante, divertido, pero muy, muy arrogante", ha asegurado divertida Tracy.

Eventualmente el destino volvería a reunir a los intérpretes en el filme 'Bright Lights Big City' en 1987 y Michael no se lo pensó dos veces antes de invitarla a salir tras enterarse de que ya no estaban juntos."Le pregunté cómo estaba su novio y me contestó que ya no estaban juntos, y eso fue todo", afirma con cierto punto de orgullo la estrella de Hollywood.

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