Los duques de Sussex: pura discreción en su viaje a Italia

Tras las críticas que les llovieron por utilizar varios jet privados durante sus vacaciones, sin importar que el príncipe Enrique se molestara en explicar que había sido necesario para garantizar la seguridad de su familia y que las emisiones de carbono emitidas durante esos vuelos habían sido compensadas con la debida contribución a la organización Carbon Footprint, los duques de Sussex han tomado precauciones para que no se repita la misma historia durante su actual estancia en Italia.

El matrimonio llegó a Roma ayer jueves a bordo de un avión de una compañía comercial para acudir a la boda de una amiga íntima de Meghan: la de la diseñadora Misha Nonoo con el heredero petrolero Michael Hess, que se perfila como uno de los acontecimientos del año en la crónica social.

En esta ocasión, el nieto de Isabel II y su esposa han viajado sin su hijo Archie y se cree que la ausencia del pequeño es la razón por la que permanecerán solo el tiempo suficiente para asistir al enlace este viernes al atardecer y se marcharán al día siguiente.

Enrique y Meghan han sido la viva imagen de la discreción desde que pisaron el país y ni siquiera se dejaron ver en la cena organizada para arrancar los tres días de celebraciones y propiciar que los asistentes se fueran conociendo entre sí.

Quienes sí estuvieron presentes en la celebración que tuvo lugar el jueves en un restaurante al aire libre fueron Orlando Bloom y Katy Perry, a los que se ha fotografiado charlando muy animados con otros invitados, y la modelo Karlie Kloss, que acudió acompañada de su marido Joshua Kushner.

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