AI pide a la UE y Panamá evitar que 77 migrantes rescatados regresen a Libia

Las autoridades europeas y panameñas deben evitar que los 77 migrantes rescatados que se niegan a desembarcar en la ciudad libia de Misrata sean sacados a la fuerzas e internados en un centro de detención en Libia, advirtió hoy la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional.

Los migrantes, entre los que hay varios menores, fueron hallados el pasado 8 de octubre en un bote neumático a la deriva en el Mediterráneo por el carguero "Nivin", que asumió su obligación legal de salvarlos pero quebró la ley al llevarlos de vuelta al puerto de Misrata.

"La protesta a bordo del barco ahora atrapado en Misrata es una clara muestra de las horribles condiciones a las que hacen frente los migrantes y solicitantes de asilo en los centros de detención de Libia", declaró Heba Morayef, directora de AI en Oriente Medio y el Norte de África.

"Allí son sometidos a diario a torturas, violaciones, palizas, extorsiones y otras formas de abuso. De acuerdo con las leyes internacionales, nadie puede ser enviado a un lugar en el que su vida corra peligro". subrayó.

Al hilo de este argumento, la responsable resaltó que la negativa de los migrantes a desembarcar en Libia "debe servir como prueba para los gobiernos europeos y el resto de la comunidad internacional de que Libia no es un puerto seguro".

"Los gobiernos europeos y el panameño deben trabajar con las autoridades libias y encontrar una solución para estar personas que garantice que no van a ser detenidas de forma indefinida en Libia, donde se practica la tortura", alertó.

Un total de 14 de los 91 migrantes rescatados aceptaron el miércoles desembarcar y fueron trasladados de inmediato a uno de los centro de detención en el norte de Libia.

El resto aseguran que prefieren morir en el barco antes que desembarcar en Libia, según explicó el jueves a Efe un responsable de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras, que se ocupa de atender a los migrantes.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y de la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los distintos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde 2014 tiene dos gobiernos, uno en Trípoli, fruto de un acuerdo fallido forzado por la ONU, y otro en el este del país, bajo control del mariscal Jalifa Hafter, ambos carentes de legitimidad política y popular.

De la situación se benefician grupos de ideología yihadista, que han arraigado en el país, decenas de milicias y mafias dedicadas al contrabando de armas, gasolina, petróleo y personas que dominan la economía.

Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones, más de 22.500 migrantes y solicitantes de asilo han logrado este año cruzar el Mediterráneo y llegar a Libia a través de la llamada ruta central, la más mortífera del mundo.

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