Linchamientos, un problema en auge en la India

El musulmán Rakbar Khan fue víctima, el pasado 20 de julio, de un linchamiento cuando regresaba a su casa tras comprar dos vacas en un pueblo cercano en el norte de la India, una tragedia que dejó a siete hijos sin padre y elevó a 30 el número de fallecidos por esta causa en lo que va de año.

Junto con su amigo Aslam, el ganadero Khan decidió recorrer a pie durante la noche los 20 kilómetros que separaban Ramgarh, donde había comprado las dos vacas, de su pueblo natal Kolgaon, cuando un hombre montado en una bicicleta se acercó y asustó al ganado.

Khan cayó en manos de cuatro agresores que le juzgaron al parecer por ser un musulmán transportando vacas, un animal sagrado para la religión hindú, mayoritaria en un país donde en los últimos años se ha reforzado la presencia de grupos de extrema derecha en la protección de estos animales.

Aslam tuvo suerte. Logró escapar, se mantuvo escondido en el campo y presenció el linchamiento de su amigo.

"Lo golpearon tan brutalmente que no le quedó ni un solo hueso sin romper. Le rompieron las manos, las piernas y el cuello, le pegaron tan fuerte en las costillas que le dañaron los pulmones y el riñón, murió en el acto", dijo a Efe Mohammed Akbar, primo de Khan.

La víctima solía trabajar cargando piedras por entre 200 y 300 rupias diarias (entre 2,9 y 4,3 dólares), cantidad con la que ayudaba a alimentar a sus siete hijos, además de mantener la cría de ganado, como las vacas que rondaban aún por su casa en Kolgaon.

"Él traía la vaca para hacer uso de la leche (...) lo mataron porque era musulmán. Los hindúes también traen vacas. ¿Por qué no los matan? Los hindúes también transportan vacas de un lugar a otro", denunció Akbar en el exterior de su hogar rodeado de algunos familiares, entre ellos varios de los hijos de su primo fallecido.

Tan solo tres días antes, el Tribunal Supremo de la India había condenado los linchamientos en el país e instado al Parlamento a crear una ley específica para luchar contra ellos.

Muchas de las víctimas son sospechosas de ser secuestradores de niños y otras muchas caen en manos de grupos de "protectores de vacas" de extrema derecha hinduista, con al menos 30 muertos en este tipo de ataques en lo que va de año, según la web especializada India Spend.

Prashant Bhushan, abogado y político indio, recordó a Efe que la peor violencia colectiva reciente en el país tuvo lugar en el 2002, cuando el ahora primer ministro indio, Narendra Modi, era jefe del Gobierno del estado de Gujarat (oeste), donde murieron más de 1.100 personas, en su mayoría musulmanes, en unos disturbios que estallaron tras la muerte de unos peregrinos hindúes en un tren.

Ahora, el Gobierno central indio y los estados donde se producen la mayor parte de estos ataques "están controlados por este partido llamado BJP (Bharatiya Janata Party, nacionalista hindú), que está promoviendo este tipo de violencia colectiva", señaló a Efe Bhushan.

La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) comparte ese mismo punto de vista.

"Nuestra preocupación es que no hemos visto una respuesta clara del Estado (a estos ataques). Deberíamos tener una declaración contundente del BJP", explicó a Efe la directora de HRW para el sur de Asia, Meenakshi Ganguly, que subrayó que la falta de una condena "anima" a los extremistas "a cometer estos crímenes".

En la India, los linchamientos son también un reflejo de las tensiones internas entre las numerosas comunidades del país.

El sociólogo y profesor de la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, Vivek Kumar, aseguró a Efe que la raíz del problema se encuentra en que la "India vive en diferentes épocas, algunas personas viven en el siglo XXI, otras viven en el siglo XIX, y otras todavía están en el siglo XVIII".

Han pasado 21 días desde el linchamiento de Rakbar Khan y tres de los cuatro agresores han sido arrestados.

Mientras, la viuda de Rakbar, Ashmina, prosigue el tiempo de luto en una zona apartada de la casa, alejada del revuelo, al tiempo que oculta su rostro de las miradas ajenas bajo un velo fucsia.

"Quiero justicia ¿cómo voy a criar a siete hijos?", dijo a Efe la viuda.

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