Malta amenaza con bloquear el "Aquarius" como otros navíos humanitarios

El "Aquarius" no puede desembarcar en Malta a 58 migrantes, socorridos frente a las costas de Libia, por temor a quedar bloqueado en la capital, La Valeta, igual que otros barcos humanitarios, que denuncian una campaña orquestada para impedir sus operaciones.

Malta aceptó que se desembarcara a los 58 migrantes que serán repartidos entre Alemania, Portugal, Francia y España-- pero tras la decisión de Panamá de retirarle al barco su pabellón, el "Aquarius" debe permanecer en aguas internacionales.

Así, los migrantes deberán ser transbordados en esas aguas internacionales a otro buque.

La Valeta fue durante años el puerto de base de una serie de navíos humanitarios que operaban frente a las costas de Libia. Ahora Malta desalienta a las oenegés, que repatrían a sus embarcaciones, y bloquea a las que están en su puerto: las alemanes Sea-Watch y Lifeline.

El "Sea-Watch3" está en el puerto desde el mes de junio. "Me decepciona el comportamiento de las autoridades (maltesas) que no justifican ninguna base legal" para retenerlo, denuncia a la AFP su jefe de misión, Tamino Böhm.

Malta está ahora en primera línea desde que el nuevo ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, de extrema derecha, cerrara sus puertos a los barcos humanitarios que rescatan a migrantes, sobre todo los de las oenegés, a las que acusa de favorecer el negocio de los traficantes de personas.

El "Moonbird", un pequeño avión de reconocimiento comprado por Sea-Watch para detectar embarcaciones en dificultad, también está bloqueado en La Valeta desde mayo, también sin razón legal, según la organización.

El "Lifeline", de la oenegé del mismo nombre, también está bloqueado por temas de matrícula. Una audiencia ante un tribunal está prevista al respecto el martes.

En el verano boreal de 2017, la justicia italiana ordenó el embargo del "Iuventa" de la oenegé Jugend Rettet, por sospechas de complicidad con los traficantes de personas, desmentidas por esta organización.

En el otoño boreal de ese año, debido a las amenazas de los guardacostas libios y a un fuerte descenso del número de migrantes, algunas organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) y Save the children suspendieron todo o parte de sus operaciones marítimas.

Al mismo tiempo, la oenegé maltesa Moas, primera en enviar un barco a las costas libias en el verano de 2014, ha desviado sus operaciones hacia Bangladesh, para rescatar a rohinyás.

Por su parte, los españoles de Proactiva Open Arms --aún operativos este pasado verano boreal frente a las costas libias--, navegan ahora por las costas de España, país que registra ahora más llegadas de migrantes que Italia.

Frente a las costas de Libia, una gran zona marítima está ahora bajo la responsabilidad de los guardacostas libios, generalmente poco equipados y formados.

La consecuencia es que pese a que disminuye el número de migrantes que intentan atravesar el Mediterráneo, se dispara el número de muertos, que ha pasado de 1 por cada 42 viajes en 2017 a 18 en julio y agosto pasados.

"Todos los actores civiles son expulsados de la zona de búsqueda y rescate, ya no podemos ser testigos de nada, ya no sabemos nada", y además a veces los "guardacostas libios no contabilizan todas las muertes" denuncia Tamino Böhm (Sea Watch).

El viernes, SOS Mediterráneo, que fleta el "Aquarius" junto a MSF, convocó una manifestación ciudadana para el 6 de octubre para exigir a los Estados europeos que permitan al barco reanudar su misión.

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