Policía española identifica a 800 turistas británicos que estafaban a hoteles

La Policía Nacional de España ha identificado a cerca de 800 turistas británicos que presentaban falsas reclamaciones en contra de hoteles de las Islas Baleares, en el mediterráneo español, supuestamente afectados por intoxicaciones alimentarias.

Estos turistas presentaron reclamaciones a través de 77 despachos de abogados, que habrían orquestado un posible entramado criminal basado en falsas denuncias, que generaron importantes perjuicios económicos al sector turístico en esas islas y en otros lugares de España, informó hoy el Ministerio español del Interior en un comunicado.

Las actuaciones se enmarcan en la causa judicial que investiga un posible delito de estafa en masa, por las reclamaciones fraudulentas por supuestos problemas gástricos por parte de turistas ingleses que viajaron a España mediante turoperadores y en régimen de todo incluido.

Desde enero de 2016 y hasta el pasado septiembre se recibieron reclamaciones por un importe próximo a los 4 millones de libras esterlinas (casi 4,5 millones de euros), lo que supone un incremento de hasta un 700 por ciento respecto al volumen de años anteriores.

Esta misma práctica fraudulenta se produjo también en el archipiélago atlántico de Canarias y en la zona del Levante español.

Según la Policía, sólo un escasísimo porcentaje de los reclamantes fueron al médico, ya que la legislación inglesa -a la que se someten estas cuestiones por imperativo contractual-, es muy favorable al consumidor y basta con presentar un simple recibo de compra de un medicamento para justificar la intoxicación.

Además, a los hoteles que recibían las reclamaciones les resultaba más gravoso acudir a juicio en defensa de sus derechos.

Los importes de las reclamaciones les eran directamente descontados por los turoperadores ingleses.

Las denuncias por estas supuestas intoxicaciones afectaban a hoteles que habían superado todas las inspecciones de salud satisfactoriamente, incluso algunas llevadas a cabo por los propios turoperadores ingleses que después gestionaron reclamaciones.

Mediante el supuesto engaño y aparente simulación de falsas enfermedades gástricas, los turistas británicos acogidos al todo incluido conseguían causar grandísimos perjuicios económicos, en conjunción con despachos británicos que los captaban en España a través de tiqueteros (los denominados "claim farmers") o a través de webs especializadas.

El cliente y supuesto afectado cooperaba necesariamente en este entramado interponiendo la oportuna denuncia a través del despacho colaborador, y gracias a ello obtenían las vacaciones gratis que estos le prometieron, repartiéndose los beneficios con los autores intelectuales de la maquinación.

Tras la denuncia de varios hoteles, la Policía española se puso en contacto con instancias policiales internacionales y fruto de esa colaboración han tenido lugar las primeras condenas de prisión a turistas británicos en los tribunales ingleses.

Las primeras sentencias condenatorias provocaron la retirada masiva de reclamaciones en el Reino Unido ante el temor de tener que responder judicialmente por ellas.

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