Recién liberado activista Joshua Wong se suma a movilización contra ejecutivo de Hong Kong

El militante prodemocracia Joshua Wong, símbolo de la "Revolución de los Paraguas", anunció el lunes, tras salir de la cárcel, que iba a sumarse a la movilización en Hong Kong para mantener la presión contra el ejecutivo, mientras Pekín reiteró su apoyo "firme" al gobierno local.

Cerca de dos millones de manifestantes vestidos de negro salieron a la calle el domingo, según los organizadores, para pedir la dimisión de la jefe del ejecutivo, Carrie Lam, y la retirada de su proyecto de ley, actualmente suspendido, autorizando las extradicciones a la China continental.

La excolonia británica fue testigo estos dos últimos domingos de manifestaciones con una participación récord, así como de una protesta no autorizada el miércoles que desencadenó la peor represión policial desde que este territorio semiautónomo fue devuelto a Pekín en 1997.

En 2014, Joshua Wong, que en aquel entonces tenía 17 años, se convirtió en una de las figuras más destacadas de la "Revolución de los Paraguas", que bloqueó el centro financiero de la ciudad durante semanas para exigir el sufragio universal.

Tras salir de la cárcel este lunes, donde estaba desde mayo por hechos vinculados a aquella revuelta de 2014, el activista se sumó a las críticas contra la jefa del ejecutivo pro-Pekín.

Lam "ya no está calificada para ser la dirigente de Hong Kong", dijo a la prensa desde el exterior de la cárcel, y por ello "debe asumir su responsabilidad y renunciar".

China por su parte reiteró el lunes que apoya "firmemente" a la jefa del gobierno hongkonés.

"El gobierno central seguirá apoyando firmemente a la jefa del ejecutivo de la Región administrativa especial" (Hong Kong), declaró ante la prensa el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Lu Kang.

La indignación suscitada por la violenta represión de la manifestación del miércoles obligó a Lam a pedir "disculpas", reconociendo que "deficiencias en la labor del gobierno llevaron a muchos conflictos y disputas en la sociedad de Hong Kong y decepcionaron y angustiaron a muchos ciudadanos".

Joshua Wong también aseguró que iba a movilizarse para conseguir la anulación del polémico proyecto de ley.

"Ahora que he salido de la cárcel, me voy a sumar a los habitantes de Hong Kong para oponerme a esta diabólica ley de extradición a China", agregó.

Según los detractores, el proyecto de ley colocaría a la población de la excolonia británica a merced del sistema judicial de China, opaco y bajo influencia del Partido Comunista. Los círculos empresariales temen que la reforma perjudique la imagen internacional de Hong Kong y su atractivo como centro financiero.

En la protesta del domingo "tuvimos casi dos millones de personas", afirmó a la prensa Jimmy Sham, del Frente Civil por los Derechos Humanos, unas cifras que duplican la participación reivindicada el domingo anterior, en una ciudad de 7,3 millones de habitantes.

La policía, por su parte, dio una estimación casi seis veces inferior, al calcular 338.000 personas en el momento de mayor afluencia.

El lunes por la mañana, solo quedaban varios cientos de manifestantes que bloqueaban una autopista cercana del Consejo Legislativo (LegCo), el "Parlamento" local.

Las participantes abandonaron finalmente la carretera para congregarse en un parque próximo al LegCo.

"Tenemos que quedarnos aquí hasta que Carrie Lam cambie de opinión", insiste una manifestante de 32 años, Candy, que se niega a dar su nombre completo.

Algunos sin embargo se preguntan sobre el efecto real de una posible dimisión del ejecutivo, controlado por Pekín.

"El gobierno chino enviará a otra Carrie Lam y no cambiará nada", se lamenta Kok, un estudiante de 21 años.


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